lunes, 29 de marzo de 2010

TOYOTA: JUST IN TIME


La producción justo a tiempo (just in time, JIT) es un término americano que describe el proceso productivo de la empresa automovilística Toyota. El proceso productivo de Toyota está reconocido como uno de los procesos de fabricación más eficientes en todo el mundo.

De manera sencilla, la producción justo a tiempo requiere que se produzcan solamente las unidades necesarias, en las cantidades precisas y en el momento oportuno. Producir una unidad de más es tan malo como producir una de menos y, terminar la producción un día antes de lo previsto es tan malo como acabarla un día después. Es una filosofía industrial de eliminación de todo lo que implique desperdicio en el proceso de producción, desde las compras hasta la distribución.

El sistema JIT trabaja únicamente con procesos continuos, no sirve para procesos tipo batch o por órdenes de pedido. Además, las empresas deben tener un compromiso claro con la Gestión de la Calidad Total.

Para que la producción JIT funcione es necesario que se den simultáneamente muchas circunstancias: producción fluida, recursos flexibles, calidad extremadamente alta, ausencia de averías en las máquinas, proveedores de confianza, adaptación rápida de las máquinas y una gran disciplina para mantener todos estos elementos en marcha.

El sistema JIT tiene cuatro objetivos fundamentales, que son:

· Atacar los problemas fundamentales

· Eliminar despilfarros, es decir, todo aquello que no añada valor al producto, como por ejemplo la inspección, el transporte, el almacenaje…

El enfoque JIT se orienta a eliminar la necesidad de una fase de inspección independiente, haciendo énfasis en: 1) Hacerlo bien a la primera y, 2) Conseguir que el operario asuma la responsabilidad de controlar el proceso y llevar a cabo las medidas correctoras necesarias.

· Buscar la simplicidad: enfoques simples conducirán a una gestión más eficaz.

· Diseñar sistemas para identificar problemas. Además de identificarlos hemos de estar dispuestos a aceptar una reducción de la eficiencia a corto plazo con el fin de obtener una ventaja a largo plazo.

Algunos de los beneficios del sistema JIT son:

· Reducción de tiempos en el proceso de producción

· Aumento de la productividad

· Minimización considerable de los costes de calidad

· Reducción de precios de piezas de compra y materias primas

· Reducción de costes de inventario

· Reducción de los tiempos de preparación de las estaciones de trabajo manual o automática

Muchas empresas se frustran al aplicar el sistema JIT porque surgen problemas que han permanecido ocultos durante mucho tiempo. Algunas personas tienden a pensar que esos problemas han sido originados por el sistema, cuando lo cierto es que lo único que hace es ponerlos en relieve.

Las diferencias entre el sistema JIT y el sistema de producción tradicional son las que resumen en la tabla a continuación:

Finalmente, hay que señalar que la producción justo a tiempo no es apropiada para todo tipo de operaciones. La elaboración de grandes cantidades de productos iguales se puede llevar a cabo de una manera más eficiente a través de la producción masiva. Incluso Toyota se decanta por esta alternativa cuando las circunstancias lo requieren. De la misma manera, el sistema JIT no es muy apropiado para la producción en pequeños volúmenes o sobre pedido. No debemos olvidar que la aplicación del sistema requiere una cierta estabilidad en la demanda.

“La sobreproducción es el enemigo central que lleva al desperdicio en otras áreas”



sábado, 27 de marzo de 2010

Nuevos mercados: LONG TAIL

El mercado Long Tail es aquel en el que se realizan muchas pequeñas ventas, en contraposición a los mercados tradicionales, en los que se prefería vender muchas unidades de unos pocos productos estrella. Se ve mejor de forma gráfica:


En mi opinión, un ejemplo de Long Tail, que tenemos todos a la orden del día, es Amazon. Podríamos definir el slogan de la web Amazon como: “Que cualquier persona del mundo pueda acceder a cualquier libro del mundo”. La librería más grande que podamos imaginarnos no posee ni la mitad de los libros publicados al año. Se basan en los libros más populares, es decir, en la parte roja de la gráfica. Sin embargo, Amazon estaría en la parte naranja, en la Larga Cola. Amazon vende pequeñas cantidades de muchos ejemplares, que no son tan populares como otros. Podría decirse que es la economía de Amazon, y es lo que hace a esta web tan exitosa.

Amazon obtiene el 50% de sus ingresos a partir de títulos que no son las habituales superventas. En Amazon no se cumple la ley del 80/20: el 20% de los productos generan el 80% de las ventas. Amazon es un mercado Long Tail en toda regla.

Intenet ha hecho que muchas empresas aprovechen los beneficios del Long Tail. El primer requisito para entrar en este mercado es tener una gama amplia de productos. En Internet, no hay costes de almacenamiento, no es una tienda física, donde para muchos productos no hay cabida para esta nueva economía (¿os imaginais una librería que tuviera todos los libros publicados durante años?).

Más ejemplos de Long Tail serían el posicionamiento de los buscadores en la web y, en el mundo televisivo de las series (antes había un par de series de éxito, ¡ahora hay tanta diversificación que no te da tiempo a ver todas las que te llaman la atención!).

En palabras de Chris Anderson, “El futuro del negocio es vender menos de más”.

viernes, 26 de marzo de 2010

¿Torturaría usted a este hombre?

Uno de los primeros días de clase Juan Carrión nos contó un experimento que se hizo en los años 60, después del holocausto nazi, para comprobar si ese terrorífico suceso podría haber pasado en todo el mundo, o los alemanes tenían algo de especial. La conclusión a este experimento fue que, todos nosotros, si pensamos que el responsable es otro, podríamos llegar a matar a alguien, pues lo hacemos bajo órdenes.

Pues bien. Esto no acaba aquí. Hace unos días leí una noticia en el periódico que me pareció espeluznante. Os dejo el vínculo, aunque voy a comentar algo de ella a continuación:

http://www.abc.es/20100322/ciencia-tecnologia-biologia/torturaria-usted-este-hombre-201003221739.html

Se trata de la realización de un experimento psicológico (aunque los participantes no sabían que lo era) bajo la cobertura falsa de un programa de televisión, llamado El Juego de la muerte (Le Jou de la mort). Los concursantes aplicaban descargas a la víctima, que era un actor que fingía el dolor, pues la realidad es que no recibía las descargas. En este caso, a diferencia del de los años 60, los concursantes no sabían que había un fondo científico (no se les podía convencer diciéndoles que era por el bien de la ciencia). Lo único que ganaban estas personas eran sus quince minutos de fama en televisión.

Parece mentira pero… sólo 16 de los 80 concursantes decidieron parar y no seguir con el experimento. Una de las que continuaron hasta el final fue la nieta de una pareja judía perseguida por los nazis.

¿Cómo pensáis que reaccionaríais vosotros? Porque yo, sólo con ver la silla eléctrica, no participaría en el juego. Pero me parece tan sorprendente que ni siquiera una cuarta parte de los concursantes abandonaran que pienso que no nos podemos fiar ni de nosotros mismos.

viernes, 12 de marzo de 2010

COMENTARIO: "La corrosión del carácter", de Richard Sennett

Antes de leer “La corrosión del carácter”, de Richard Sennett, ya me lo advirtieron: “es un libro difícil de leer”. Y, efectivamente, así ha sido. Me ha costado entender al autor, interpretar lo que quería decir, e incluso lo que decía al escribir sus líneas. Finalmente, lo he conseguido, y por ello escribo hoy aquí, para compartirlo con todos vosotros.

La corrosión del carácter no es una de esas historias entretenidas y llevaderas, y menos si la lectura se hace con el fin de entregar un trabajo para la facultad. Sin embargo, esta obra puede llegar a enganchar. Puede ser porque habla de cosas muy ciertas, y porque hace al lector hacerse preguntas que, muy a nuestro pesar, no son contestadas a lo largo del relato.

Sennett analiza las consecuencias provocadas por la flexibilidad laboral en la subjetividad de las personas; estudia el impacto de los cambios laborales en los sentimientos, en los viejos valores aceptados socialmente y en la relación entre las personas. Hace una comparativa entre dos generaciones de trabajadores: la de Enrico y Rico, padre e hijo, ambos de origen italiano, pero ciudadanos de los Estados Unidos. Enrico representa a la clase obrera, con el objetivo a largo plazo de servir a su familia, viviendo en una época totalmente predecible; Rico, en cambio, pertenece a una clase acomodada, viviendo en una época de cambios y más cambios.

Enrico vive en un mundo altamente burocratizado, con una vida lineal y de logros acumulativos. Rico vive en un mundo marcado por la flexibilidad y el cambio a corto plazo. En un principio, al leer esto, yo sentí pena por Enrico. Su mundo está tan organizado que ya sabía el día en el que se iba a jubilar cuando aún seguía trabajando. Sin embargo, conforme avancé en este ensayo, me di cuenta de que por quien tenía que sentir pena era por Rico. Rico tiene sentimientos contradictorios, pues él defiende el cambio en el trabajo como necesario para evolucionar y conseguir un estatus social elevado. Sin embargo, por otra parte, sabe que el lema “nada a largo plazo”, que cambia la concepción de su trabajo con respecto al de su padre, corroe la confianza, la lealtad y el compromiso, que son metas a largo plazo; este lema, según Rico, es disfuncional para el carácter.

Hay algo que me llama la atención: esto sigue ocurriendo hoy en día. La gente que no tiene formación ni ambiciones en el trabajo, busca un lugar donde se sienta a gusto y pueda pasar cuarenta años de su vida. Sin embargo, la gente con formación, expectativas de trabajo y ambiciones, quiere movilidad, probar suerte hasta encontrar un trabajo que los llene. Yo me identifico con este segundo grupo pues, ya que hay que trabajar, hagámoslo en algo que nos guste, ¿no? Aunque hay que tener presente siempre que: “trabajamos para vivir, no vivimos para trabajar”, porque puede que nos sumerjamos mucho en el trabajo y estemos dejando de vivir, sin darnos cuenta.

El capitalismo flexible (a corto plazo) amenaza con corroer el carácter. Rico no quiere aplicar las formas de comportamiento flexible que se ven en el trabajo a la familia ni a la comunidad social. Rico es a la vez un hombre de éxito y un hombre confuso. El comportamiento flexible que le ha traído el éxito está debilitando su propio carácter.

Otro aspecto que influye sobre nosotros es el relacionado con la rutina y la flexibilidad en el trabajo. En mi opinión, rutina es una palabra que ninguno de nosotros queremos que describa nuestras vidas y, sin embargo, es necesaria. La rutina consigue que el trabajo esté ordenado y que cada trabajador desempeñe perfectamente su función, provocando así la especialización y la división del trabajo en la sociedad. Sin embargo, la rutina se vuelve destructiva, elimina las sensaciones espontáneas, como la solidaridad. Para el desarrollo del carácter, es necesaria la desaparición de la rutina. ¿Supone la flexibilidad la desaparición de la rutina? Para mí, la respuesta sería un gran NO. En la rebelión contra la rutina, aparece una libertad engañosa. Un ejemplo de flexibilidad, tal y como comenta Sennett, es el horario flexible. Hoy en día, la gente cree que trabaja cuando le viene bien, o incluso desde donde le viene bien. Pero, ¿es esto trabajo flexible? Los directivos controlan más a la gente que tiene un horario flexible que a la que está nueve horas en la oficina, por miedo a perder el control sobre ellos. La flexibilidad genera desorden, pero no libera de las restricciones. Libertad y flexibilidad son dos términos que caracterizan a la empresa SEMCO, comentada en clase, y su base está en la CONFIANZA total y la RESPONSABILIDAD, dos valores que no son muy aplicados en el ámbito laboral, pues muchas de las empresas que nos rodean son 1.0, como diría Juan Carrión.

Estoy de acuerdo con Sennett en que hace falta tener un carácter especial para sentirse cómodo en el capitalismo flexible. Hace falta tener la capacidad de desprenderse del pasado y de aceptar la fragmentación. Rico, que carecía de este carácter, sufría emocionalmente con los cambios que se producían a su alrededor, de los cuales participaba activamente. Debido a la no adaptación, el carácter de las personas se ve corroído. Un ejemplo de esto lo vemos todos los domingos cuando vamos a comer a casa de nuestros abuelos. ¿Cuál es la frase estrella de los abuelos que viven en el pasado? “Hace treinta años, el pan era de verdad, y no prefabricado como ahora”, o algo parecido, que lo que nos dice es que lo anterior siempre fue mejor. La sociedad evoluciona y, en mi opinión, tenemos que evolucionar con ella, pero no dejarnos valores importantes por el camino.

Además de los temas ya comentados, Sennett hace una reflexión sobre cómo afecta la inseguridad a la persona, a través del caso de Rose. En mi opinión, la inseguridad está a la orden del día, y hay que aprender a convivir con ella; más que nada, porque no nos queda otra. Hay que aprender a asumir riesgos, cosa que nuestros abuelos no hacían, pues vivían en una rutina infinita.

La inseguridad puede relacionarse con la falta de rutina, pues Rose, al empezar a trabajar en una gran empresa de marketing, pierde su rutina de toda la vida, y todos los días tiene miedo de ser despedida: ESTÁ INSEGURA. Aún así, Rose me parece una persona digna de admiración, pues fue capaz de intentar otra vida, rompiendo con la anterior, fácil y monótona. Su lema podría ser: “arrepiéntete de lo que has hecho, pero nunca de que no lo hiciste”.

Por último, he de mencionar el fracaso, y la pérdida del pronombre “nosotros”. El primero de los temas es tratado mediante el ejemplo de IBM, empresa que tuvo que despedir a parte de su plantilla para ser más competitiva. La gente que fue despedida primero le echó la culpa a la empresa, acusándola de traición; después los culpables eran los extranjeros, por trabajar lo mismo por menos dinero; y, por último, asumieron un sentimiento de culpa. Por otra parte, la pérdida del nosotros es preocupante. Hoy en día creemos que la dependencia es un símbolo de debilidad y, ¿quién quiere ser débil? NADIE. Desde mi punto de vista, este aspecto es bastante preocupante, pues un régimen que no proporciona a los seres humanos ninguna razón para cuidarse entre sí, no puede mantenerse.

Y, aunque he expresado mi opinión a lo largo de todas estas líneas, me recalco: la sociedad cambia, y es necesario que cambiemos con ella. Debemos ser capaces de adaptarnos a lo que venga, pero siempre sin olvidarnos de las cosas importantes de la vida, de lo que nos hace feliz. Debemos mirar al futuro y disfrutar del presente, pues sólo así podremos decir que tuvimos un bonito pasado.