miércoles, 10 de marzo de 2010

FIDELIZAR AL CLIENTE: CRM


El CRM (Customer Relationshhip Management), más que una novedad, es una evolución del concepto de marketing relacional.

¿Cómo podemos definir CRM?

Se trata de una estrategia de marketing destinada a construir paulatinamente una preferencia de los clientes por una determinada organización, dando como consecuencia unos índices de retención de clientes mayores, y unos rendimientos económicos también más altos.

¿Por qué surge el CRM?

Los clientes estamos hartos de tarjetas de puntos, descuentos acumulativos, sorteos de viajes o coches… Los métodos antiguos de fidelización ya no funcionan, debido a que saturan al consumidor. Lo que ahora buscamos es algo más específico: nos gusta tener un tratamiento individualizado en cada compañía, como si fuéramos únicos, y la gente que trabajase se volcase en nosotros. Debido a esto, surgió el CRM.

¿Cómo aplicar el CRM en una compañía?

El CRM supone un cambio radical de orientación estratégica de la compañía. No es simplemente comprar un programa de software e instalarlo. Todo el mundo dentro de la compañía debe comprender que el activo más importante del que dispone esa empresa para triunfar es su base de datos de clientes.

Para que funcione adecuadamente, lo primero será decidir el tipo de cliente y la información que se persigue, además de fijar qué es lo que se quiere hacer con esa información. Es preciso diferenciar los clientes y clasificarlos según pautas comunes, por el valor que aportan a la compañía, o por el tipo de necesidades que planean a la compañía. Se mantendrá un contacto continuado con esos clientes, basándonos en la información que de ellos y sus necesidades tenemos. Por último, adaptaremos nuestros productos a nuestros clientes.

En mi opinión, esta nueva forma de vender es verdaderamente inteligente. A los clientes nos gusta sentirnos únicos, y que las empresas se preocupan por nosotros, pero sin atosigar. Y esto es precisamente lo que consigue este nuevo método. He de decir, que a pesar de ser un método excelente, muchas empresas no han conseguido instalarlo en su implantación, debido a la dificultad que conlleva cambiar la orientación estratégica de la compañía. Teniendo en cuenta que todo lo que aporta son cosas buenas, creo que deberían intentarlo con más empeño!

LA PARADOJA DE LA INGENIERÍA Y LA QUÍMICA: "HACERSE RICO O HACER LO QUE TE GUSTA"

“El 92% de las nuevas empresas fracasan en su primer año de vida”. Así empezó su conferencia Juan Pablo Vázquez Sampere, el pasado viernes 5 de marzo. La pregunta que deberíamos plantearnos después de esta afirmación es: ¿cómo podemos reducir este porcentaje?

A la hora de pensar en una oportunidad de negocio, tenemos tres posibilidades:

1) Algo que no haya hecho nadie, en lo que no tenemos competencia. Posibilidad de fracaso: 30%, pero la recuperación es muy lenta. Nos dedicamos a un mercado de no consumidores, puesto que es algo novedoso.

2) Algo que ya realicen otras empresas, pero que no lo hagan demasiado bien, teniendo por tanto clientes no satisfechos. Posibilidad de fracaso: 90%. Clientes infraservidos.

3) Mercado saturado: lo realizan empresas, y lo hacen bien, no teniendo clientela insatisfecha. Posibilidad de fracaso: 60%. Clientes sobreservidos.

Las empresas ya establecidas se encuentran aprisionadas por los clientes, por lo que es muy difícil que cambien su estrategia. Viven en un mundo de rigidez. Esto es una ventaja para las nuevas empresas, que pueden elegir su ámbito.

A la hora de crear una empresa, debemos escoger qué camino queremos seguir, y saber cómo desarrollarlo.

La mayoría de las nuevas compañías intentan vender sus productos a clientes de alto poder adquisitivo, pues lo que buscan es recuperar el dinero invertido cuanto antes. Por eso fracasan. Sin embargo, hay otro tipo de empresas que vende productos de más baja marginalidad a clientes de menor capacidad económica. Este tipo de empresas siguen lo que se llama “estrategia de bajo coste”, que sólo funciona cuando hay otras empresas que ejercen estrategias de alto coste. Cuando una de estas empresas grandes cae, las empresas de bajo coste innovan y se intentan dedicar a clientes algo superiores. De esta manera, van abarcando mayor margen de mercado.

Un aspecto importante es saber a quién vamos a dirigir nuestros productos/servicios. Podemos distinguir dos tipos de clientes: los infraservidos, y los sobreservidos. A pesar de lo que podamos llegar a pensar (lo más “lógico” sería apuntar a los infraservidos, ya que están desatendidos), nunca debemos dirigirnos a clientes infraservidos, pues están ansiosos de mercado, y serán muy exigentes. Empezaremos por los no consumidores, menos exigentes, teniendo una posibilidad de éxito del 70%. En caso de no poder dedicarnos a este nicho de mercado, apuntaremos a los clientes sobreservidos, con una posibilidad de éxito del 40%.

Así, pues, a la vista de lo expuesto anteriormente, es más seguro dedicarnos a productos de baja marginalidad, siguiendo una estrategia de bajo coste, que gastarnos una millonada en poner en marcha una tecnología espectacular, dando como resultado productos de alto valor añadido, para clientes sobradamente satisfechos. Nos dedicaremos, en la medida de lo posible, a los no consumidores, por tener la menor tasa de fracaso en la creación de nuevas empresas.

En mi opinión, la conferencia ha sido bastante amena e interesante. Además, se ha escogido un tema adecuado para la época en la que vivimos, ya que se necesita gente emprendedora, con ganas de trabajar y de crear empleo. Los jóvenes (y me incluyo a mí) no solemos plantearnos la opción de montar un negocio, pues pienso que, hablando en boca de la mayoría de nosotros, lo que nos gustaría nada más salir de la universidad es ser contratados por una empresa grande, como CEPSA o REPSOL, e ir ascendiendo en la jerarquía hasta tener un puesto y sueldo dignos de nuestra formación. Por eso pienso que es necesario abrirnos las miras y hacernos ver que hay más opciones que estar un verano echando currículos sin respuesta.

Sin embargo, y gracias a mi experiencia con la empresa familiar, sé que no todo es tan fácil. El inicio de una empresa son horas y horas de trabajo y, aunque con ilusión las horas se hacen más cortas, siguen siendo muchas. Y no sólo es el trabajo, que a estas alturas todos podemos soportarlo; hay que contar también con perder dinero los primeros meses, desesperación por no encontrar clientes, problemas con proveedores, con la Administración Pública, con el señor que nos alquila el local… Y no digamos si decidimos contratar a alguien rápidamente, pues en ocasiones sentiremos que estamos trabajando para pagar a nuestro empleando, y para que él disfrute de unas relajantes vacaciones en la playa, gastándose su paga extra que tanto nos ha costado a nosotros conseguir.

En resumen, pienso que es una idea excelente, pero también echo de menos algo más real sobre cómo es la situación de los jóvenes emprendedores al inicio de su largo camino en dirección a la creación de una empresa (que no es, ni mucho menos, sinónimo de creación de riqueza).

lunes, 8 de marzo de 2010

COMENTARIO: "NoMiedo" de Pilar Jericó

Leer NoMiedo, de Pilar Jericó, ha sido una amena e interesante experiencia. Aunque tengo que reconocer que mis expectativas al leer la biografía de su autora no eran muy esperanzadoras. Me imaginaba que me enfrentaría a un libro plagado de incomprensibles frases, esas que a los economistas les gusta decir, quizá para que los profanos en su campo no podamos entenderlos. Pero no ha sido así. Es totalmente práctico, actual, ameno, esclarecedor, e incluso divertido. Puedo afirmar que es útil tanto para empleados como para jefes, directivos o dueños. Transmite verdades importantes, que puestas en práctica redundarán en la satisfacción y bienestar de las personas. Dicho de otra manera y, centrándonos en el campo empresarial, tanto empresario como trabajador, sacarán recompensas. El primero porque si sus empleados están satisfechos, habrá menos absentismo laboral, descenderán los costes, además de que las horas de trabajo serán más productivas, lo que se traducirá en un aumento del valor para el producto o servicio que se produzca; en resumen, aumentarán los beneficios. Para el segundo, es obvio, la satisfacción y la ausencia de miedos, conseguirán que las horas de permanencia en el trabajo no sean un mero deseo de que el tiempo transcurra para que lleguen las de descanso y ocio, además de sentirse parte protagonista del proceso productivo, con el consiguiente sentimiento de autorrealización y bienestar personal.

La utilización del miedo, como método de gestión, se ha empleado durante siglos y se continúa haciendo. Pilar Jericó nos invita a poner en marcha la opción del NoMiedo, más rentable, basada en el talento, el cambio y la innovación, con ejemplos reales que muestran que no es un pensamiento utópico, sino una posibilidad y a la vez una necesidad, porque la trepidante realidad que nos ha tocado vivir, con sus constantes y acelerados cambios, lo requiere; porque el futuro depende de ello y de los que son capaces de enamorarlo.

La comprensión del origen biológico del miedo, de las zonas de nuestro cerebro que son activadas a raíz de determinados sentimientos y de cómo razonamos y reaccionamos ante determinados sucesos nos ayuda a entender que el miedo ha contribuido enormemente en nuestro proceso evolutivo, que es necesario para protegernos de las amenazas. Es por eso que nuestros padres nos educaron avisándonos de ciertos peligros, meter los dedos en el enchufe, beber de la botella de lejía, asomarnos a la terraza… bueno, intentemos olvidar lo del “coco que se lleva a los niños que duermen poco”. No iban a ser perfectos, ¿verdad? Ese miedo que paraliza y que nos impide poner en juego todo nuestro potencial es el que Jericó llama miedo tóxico, en oposición al anterior, bien etiquetado por ella como equilibrante. El tóxico nos perjudica, tanto a nosotros como a nuestras empresas, repercutiendo en nuestra felicidad y en la cuenta de resultado de éstas. Ambos miedos son muy distintos, pero nacen de la misma emoción. La autora los compara con el Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Cuando entra en escena Mr. Hyde afecta profundamente nuestras capacidades y decisiones, tanto en el trabajo como en fuera de él, impidiendo la realización positiva de nuestras acciones.

El miedo y la motivación son dos caras de la misma moneda y hemos de entender que ambos son esenciales para entender los comportamientos de los profesionales en las organizaciones. Citando a la autora: “La motivación nos mueve a conseguir un fin; el miedo nos moviliza para evitar una amenaza”. Por eso, es posible, conociendo nuestras motivaciones, saber cuáles son nuestros miedos. Así, podemos distinguir cinco motivaciones que van de la mano de sus correspondientes miedos y de otros que se derivan de éstos. Por poner un ejemplo, si a alguien le motiva sentirse integrado en el grupo (afiliación), le aterrará el rechazo, el miedo a ser distinto, a destacar. Recuerdo una película donde el protagonista, un empleado de una compañía estadounidense, al ser nombrado jefe de sección contrata a otro para que ocupe su puesto y él pueda seguir disfrutando de tomar café con los compañeros de trabajo y no sentirse desplazado. El resto de motivaciones son: las relacionadas con las necesidades básicas y el miedo a la no supervivencia, el logro y el miedo al fracaso, el poder y el miedo a su pérdida y la suma de todas las anteriores asociada al miedo al cambio. Un análisis de todos ellos, plagado de ejemplos y citas podemos encontrarlo en el segundo capítulo del libro. Merece la pena destacar las historias de éxito, que se oponen a cada uno de los miedos, para demostrar que se puede vencer al miedo con la innovación, rompiendo las reglas que se imponen. Por supuesto, esto supone arriesgar y, en muchas ocasiones, el éxito no está garantizado, lo cual implica asumir el precio del error, pues puede aparecer el sentimiento de culpa. Pero seamos como decía Simón Bolívar y que tan oportunamente cita Pilar en su obra: “El arte de vencer se aprende en las derrotas”.

Una forma de abrir nuestra mente a esta nueva idea consiste en analizar el precio del miedo, para las empresas y para las personas. Cuando la competencia era previsible, los mercados estables, los clientes cautivos, los profesionales sólo debían obedecer como autómatas y las tareas eran repetitivas y monótonas, la gestión basada en el miedo era posible. Pero ahora, la competencia es imprevisible, los mercados inestables, los clientes libres para elegir, y se requieren profesionales creadores y con todo su potencial disponible. Para conseguir este tipo de profesionales hace falta una gestión basada en el NoMiedo, una que les convierta en parte activa y protagonista del proceso, colaboradores responsables dentro de un equipo que trabaja unido por el mismo objetivo. Las empresas tienen que adaptarse a los mercados y necesidades actuales, la solución pasa por reinventarse, adoptar nuevas formas de gestión. Los estudios realizados por Raj Sisodia, Jag Sheth y David Wolfe sobre sesenta organizaciones punteras estadounidenses que analizaron su estilo de dirección y sus resultados financieros muestran que aquellas dirigidas por directores generales que inspiran respeto, lealtad e incluso cariño habían incrementado sus resultados en los últimos años un 758%, frente al 128% que lo aumentaron las principales quinientas empresas estadounidenses.

El entorno actual genera miedos ante el futuro, la globalización. Las reglas del juego están cambiando. China está despertando. Uno de cada cinco habitantes es ciudadano chino. La incertidumbre está servida y los miedos a flor de piel. Pero las compañías tienen el desafío de afrontarlos y de no emplearlos como herramienta. El coste de no hacerlo repercute directamente sobre los profesionales y sobre los resultados de las empresas. No olvidemos que cuando el miedo entra, el talento se aleja, y con él la innovación, la creatividad, al igual que la calidad de vida y la felicidad de las personas.

El gran desafío para las empresas reside en romper la inercia basada en el miedo. El capítulo cuatro nos va a mostrar los mecanismos de actuación y el marco necesario para aislar el miedo que se cierne sobre las organizaciones. Entre ellos una redefinición del proyecto de la empresa:

- que equilibre las fuerzas entre los participantes, basado en el respeto, la integridad, la comunicación y la excelencia, que cree valor de forma equilibrada para los cinco participantes de la empresa: accionistas, directivos, profesionales, cliente y sociedad

- que el poder esté al servicio de la empresa y basado en la participación y no de los intereses personales de quienes lo ostentan

- líderes valientes que afronten sus propios miedos, que ilusionen, que dejen hacer y no se dedique únicamente a controlar para mantener el estatus

- sistemas que vigilen el poder y refuercen el NoMiedo

- y la comunicación, el desafío que ayuda a prevenir los efectos del miedo y amortiguar la incertidumbre

Con respecto a los profesionales, cuanta más seguridad tengan en sí mismos, menos miedos sentirán. Aunque el desafío no es luchar contra ellos, pues es inevitable un cierto grado de miedo o estrés, sino evitar que nos dominen. Ante la amenaza surgen cuatro alternativas: la defensa agresiva, la retirada, la inmovilidad o la sumisión, además de otras intermedias como una más elaborada y no sujeta a nuestros instintos animales: ¡enfrentarse al miedo! Mirar al miedo a la cara se nos presenta como el desafío por excelencia y, tener una motivación para lo que hacemos, ayuda a conseguirlo enormemente. Una de las técnicas para superar los miedos, creo que los psicólogos le llaman “tu peor fantasía”, consiste precisamente en imaginar aquello que más temes todos los días durante unos minutos, dejando volar la imaginación y recreándose en lo que pasaría si ocurriese, yendo cada vez un poco más allá. Si alguna vez eso ocurriese, ya no sería tan terrible, pues lo hemos vivido innumerables ocasiones.

Para terminar, una reflexión importante sobre tener o ser que, en mi opinión puede aplicarse a cualquier aspecto de la vida. ¿Qué preferimos: tener o ser? Desde el tener somos más vulnerables al miedo, pues podemos perder aquello que poseemos, pero desde el ser, los cambios pueden producir incomodidad, pero difícilmente miedo.

Quién esté libre de miedo, que tire la primera piedra. Y qué mejor manera de superarlo y afrontarlo, que comprendiéndolo e identificando sus causas. Pilar Jericó nos da las claves para hacerlo en su obra “NoMiedo”.

sábado, 6 de marzo de 2010

EL CASO SEMCO

El otro día tratamos en clase el curioso caso de organización interna de la empresa SEMCO. SEMCO es una empresa dedicada a la producción de maquinaria industrial, pero no es su actividad lo que nos preocupa de ella, sino la alucinante forma de trabajar que tienen. Cada uno puede fijar su salario y sus horas de trabajo; supervisores y trabajadores se contratan y despiden mediante una decisión democrática (es decir, tú entrevistas a tu jefe, a ver si te gusta como jefe); las asambleas se presentan sobre cualquier tema, y cada unidad de división cuenta con gran autonomía. Todas las normas de la empresa están recogidas en un Manual de Supervivencia de apenas 20 páginas, escritas en forma de cómic.

¿Cómo es posible que sobreviva esta empresa?

Esta es la pregunta que seguramente ronde las cabezas de los que estáis leyendo esto.

Una de las claves está en la información, perfecta y asimétrica para todos.

No hay opacidades. Todos tienen control sobre todos. No puedes esconder la incompetencia detrás de un alto cargo pues, tengas el cargo que tengas, puedes ir a la calle por votación de tus subordinados.

Todos los empleados son de alguna manera socios de la empresa.

Sobre todo, algo decisivo es la SELECCIÓN DEL PERSONAL. Las personas que trabajan en SEMCO deben ser altamente responsables y comprometidas con su trabajo. El típico compañero vago, que sigue la ley del mínimo esfuerzo y que intenta aprovecharse del trabajo de los demás no encajaría en un tipo de organización como ésta. La libertad y la responsabilidad son dos virtudes unidas en los trabajadores de SEMCO.

¿Funcionaría esto en España?

Sintiéndolo mucho, pienso que NO. Aquí no funciona la libertad ni la innovación. Aquí funciona hacerle la pelota al jefe, y sobre todo hacer lo que te manden. Como tengas una idea buena, cuidado! Tu jefe tendrá miedo de que le hagas sombra, y tendrá miedo de tener a alguien trabajando que sea más listo o más creativo que él. Vete echando currículos.

Y hay otra cosa, aparte de lo que quieran o no las empresas. En España, te dan la mano y les coges el brazo! ¿Por qué os creeis que en los McDonalds de EEUU hay “barra libre” de kétchup y de bebidas y en España no? Porque habría gente que viviría en el McDonalds con tal de que le den Coca-Cola gratis, y otros que se llevarían el taper para llenarlo de kétchup! Pues imaginaos lo que sucedería si a uno de estos individuos le dices que se ponga un sueldo, que venga a trabajar cuando quiera o que evalúe a sus jefes!

Me parece una pena que no se promueva más este tipo de organización, que no se impulse a la gente a pensar de esta manera, en la que la innovación vale más que ser el novio de la hija del jefe.

lunes, 1 de marzo de 2010

ESTRATEGIAS GENÉRICAS COMPETITIVAS BASADAS EN PORTER

Para algunos, Porter desarrolló una de las propuestas más apasionantes, y a la vez que más han influido en el campo de los estudios estratégicos, con su estudio de las estrategias genéricas competitivas.

Lo primero que tenemos que definir es: ¿qué es una estrategia competitiva para Porter? En sus dos obras más importantes (Competitive Strategy y Competitive Advantage), el autor desarrolla el concepto de ventaja competitiva, definiéndola a partir de la estrategia, como aquélla que emprende acciones ofensivas o defensivas que creen una posición defendible en un sector industrial para enfrentarse con éxito a las cinco fuerzas competitivas (proveedores, compradores, productos sustitutivos, competidores potenciales y competidores actuales) y obtener así un rendimiento superior sobre la inversión de la empresa. Esta ventaja competitiva debe ser sostenible en el tiempo, pues le otorgará a la empresa que la tenga una posición relativa mejor que la de sus competidores.

Porter define tres estrategias diferentes: el liderazgo en costes, la diferenciación y el enfoque, dando lugar a distintas formas de competir:

-Liderazgo en costes. Consiste en vender más que nuestros competidores y, de esta manera, aunque los márgenes sean más pequeños, conseguir una posición competitiva sostenible. Esta estrategia se basa en la curva de la experiencia, que nos dice que a medida que aumenta el número de unidades producidas de un determinado bien, disminuyen sus costes totales.


Es, más bien, una estrategia destinada a empresas grandes.

-Diferenciación. Se basa en conseguir alguna diferencia importante en cualquier aspecto importante y deseado por el comprador, lo que posibilita elevar el precio y así el margen de beneficios. Esta estrategia traerá como consecuencia la fidelización de los clientes, al elegir nuestro producto.

-Enfoque, alta segmentación o nicho. Consiste en utilizar alguna de las estrategias anteriores en un ámbito competitivo más reducido. Esta estrategia es posible cuando existan segmentos desabastecidos o no servidos adecuadamente por la competencia. Es muy común usar esta estrategia para introducirse en un sector.

Por último, Porter define a las empresas “atrapadas a la mitad” como aquéllas que no han seguido con éxito ninguna de las estrategias anteriores. La situación estratégica de estas empresas es mala, ya que están en desventaja frente a las que tengan una estrategia definida. Es fácil echar del mercado a una empresa atrapada a la mitad. La razón de esta situación, según Porter, reside en el hecho de que las tres estrategias genéricas son excluyentes, es decir, no es posible seguir más de una a la vez y tener éxito en el mercado. Este hecho ha sido puesto en duda por muchos autores posteriores.

domingo, 28 de febrero de 2010

GENERACIÓN "NI-NI"

La pregunta: ¿estudias o trabajas?, usada por muchos para romper el hielo, o incluso para ligar, ya no da resultado. Los sociólogos han detectado la aparición de una nueva generación, la de los “ni-ni”, caracterizada por el simultáneo rechazo a estudiar o trabajar.
Ojo al dato: más de la mitad de los jóvenes españoles con edades comprendidas entre 18 y 31 años no poseen un proyecto que les ilusione; el 40% afirma no leer ni un libro al año.
La pregunta que ronda nuestras cabezas es ¿por qué ha surgido esta nueva generación?

-Educación errónea. Expertos afirman que la excesiva permisividad de los padres puede tener parte de culpa. Sus padres se han volcado en ellos, les han dado todo y les han librado de cualquier esfuerzo y sacrificio. Como consecuencia, surgen los nini.

-Futuro poco esperanzador. Nosotros, los jóvenes españoles, hemos crecido en un mundo de mejora continuada del nivel de vida. Ahora, nos enfrentamos a la crisis, plagada de incertidumbre y deterioro de las condiciones laborales: precariedad, infraempleo, mileurismo, no valoración de la formación (sólo el 40% de los jóvenes universitarios tiene un trabajo acorde con su formación). Es muy duro aceptar que nuestra calidad de vida será peor que la de nuestros padres.

-Otra opción, comentada por el catedrático de Psicología Social Federico Javaloy en ElPais.com, es que a los jóvenes no les gusta el panorama laboral que se ofrece. Según Federico Javaloy, los jóvenes no son apáticos ni desilusionados, el fallo es de la educación y los medios de comunicación, que no son capaces de ofrecerles un menú laboral apetecible.

En mi opinión, una persona que deja de estudiar a los 15 o 16 años para tumbarse en el sillón a ver la tele, no tiene derecho a decir que esté desilusionado por la situación laboral, ya que no tiene ni la más mínima intención de conocerla.

Algo muy común que creo está pasando en la sociedad actual es que, una persona, simplemente por el hecho de tener un título universitario, piensa que va a llegar nuevo a una empresa a ser “Director General”. ¿Todavía no han oído eso de: sabe más el diablo por viejo que por diablo?

Es cierto que nos enfrentamos a unos años difíciles, pero ese no es motivo para apalancarse y quedarse paralizado; debería ser un estímulo para demostrar lo que valemos, en vez de todo lo contrario.

martes, 2 de febrero de 2010

Test DISC (The DISCovery Personality Test)


La personalidad tiene un tremendo impacto en nuestro trabajo, crecimiento personal y relaciones con las personas. Es un test muy usado por las empresas en el proceso de selección. También puede emplearse para ayudarse a sí mismo, para detectar cuáles son las preferencias profesionales y laborales, eligiendo así la actividad más adecuada. Es muy útil también para formar grupos de trabajo eficientes. Muestra el potencial del individuo para un puesto y su potencial de desarrollo.

De manera simplificada, el test clasifica a las personas en cuatro grupos: D, I, S y C.

D - DOMINANTES: Personas decididas, rápidas, continuamente en pos de resultados concretos. En sus excesos los D pueden mostrarse prepotentes, poco considerados de los sentimientos ajenos y escasamente cuidadosos de los detalles.
I - INFLUYENTES: Personas comunicativas, que dan importancia a los sentimientos, de buen humor, inclinadas a establecer amplias relaciones sociales. En sus excesos los I pueden mostrarse desorganizados e irascibles.
S - ESTABLES: Personas tranquilas, serviciales y solidarias, preocupadas por mantener un entorno seguro, sin cambios abruptos. En sus excesos los S pueden resultar apegados al pasado, dubitativos y temerosos.
C - CONCIENZUDOS: Personas racionales, rigurosas, legalistas, interesadas en controlar en detalle la corrección de los procedimientos. En sus excesos los C pueden ser ritualistas, pedantes y quedar paralizados por ansias de perfeccionismo.

Según los expertos, podemos tener hasta tres tendencias de comportamiento importantes, aunque no todas las combinaciones son válidas.

Algunos de vosotros os estaréis preguntando lo mismo que yo: ¿qué pasa si se repite el test? ¿se obtienen los mismos resultados? Bien. Pues la respuesta es que en un 90% de los casos sí. Y otra pregunta importante: ¿se puede cambiar de

Me ha impactado un dato que he encontrado buscando en la red: Hitler y la madre Teresa de Calcuta eran completamente iguales de temperamento! La diferencia entre ellos eran las intenciones de cada uno.

Seguramente muchos de nosotros tengamos a enfrentarnos a un test parecido, o incluso este mismo, cuando empecemos nuestra vida laboral. Es decir, el año que viene!

Si alguien quiere informarse un poco más sobre el tema, os dejo un link interesante.

http://www.iedisc.es