sábado, 27 de marzo de 2010

Nuevos mercados: LONG TAIL

El mercado Long Tail es aquel en el que se realizan muchas pequeñas ventas, en contraposición a los mercados tradicionales, en los que se prefería vender muchas unidades de unos pocos productos estrella. Se ve mejor de forma gráfica:


En mi opinión, un ejemplo de Long Tail, que tenemos todos a la orden del día, es Amazon. Podríamos definir el slogan de la web Amazon como: “Que cualquier persona del mundo pueda acceder a cualquier libro del mundo”. La librería más grande que podamos imaginarnos no posee ni la mitad de los libros publicados al año. Se basan en los libros más populares, es decir, en la parte roja de la gráfica. Sin embargo, Amazon estaría en la parte naranja, en la Larga Cola. Amazon vende pequeñas cantidades de muchos ejemplares, que no son tan populares como otros. Podría decirse que es la economía de Amazon, y es lo que hace a esta web tan exitosa.

Amazon obtiene el 50% de sus ingresos a partir de títulos que no son las habituales superventas. En Amazon no se cumple la ley del 80/20: el 20% de los productos generan el 80% de las ventas. Amazon es un mercado Long Tail en toda regla.

Intenet ha hecho que muchas empresas aprovechen los beneficios del Long Tail. El primer requisito para entrar en este mercado es tener una gama amplia de productos. En Internet, no hay costes de almacenamiento, no es una tienda física, donde para muchos productos no hay cabida para esta nueva economía (¿os imaginais una librería que tuviera todos los libros publicados durante años?).

Más ejemplos de Long Tail serían el posicionamiento de los buscadores en la web y, en el mundo televisivo de las series (antes había un par de series de éxito, ¡ahora hay tanta diversificación que no te da tiempo a ver todas las que te llaman la atención!).

En palabras de Chris Anderson, “El futuro del negocio es vender menos de más”.

viernes, 26 de marzo de 2010

¿Torturaría usted a este hombre?

Uno de los primeros días de clase Juan Carrión nos contó un experimento que se hizo en los años 60, después del holocausto nazi, para comprobar si ese terrorífico suceso podría haber pasado en todo el mundo, o los alemanes tenían algo de especial. La conclusión a este experimento fue que, todos nosotros, si pensamos que el responsable es otro, podríamos llegar a matar a alguien, pues lo hacemos bajo órdenes.

Pues bien. Esto no acaba aquí. Hace unos días leí una noticia en el periódico que me pareció espeluznante. Os dejo el vínculo, aunque voy a comentar algo de ella a continuación:

http://www.abc.es/20100322/ciencia-tecnologia-biologia/torturaria-usted-este-hombre-201003221739.html

Se trata de la realización de un experimento psicológico (aunque los participantes no sabían que lo era) bajo la cobertura falsa de un programa de televisión, llamado El Juego de la muerte (Le Jou de la mort). Los concursantes aplicaban descargas a la víctima, que era un actor que fingía el dolor, pues la realidad es que no recibía las descargas. En este caso, a diferencia del de los años 60, los concursantes no sabían que había un fondo científico (no se les podía convencer diciéndoles que era por el bien de la ciencia). Lo único que ganaban estas personas eran sus quince minutos de fama en televisión.

Parece mentira pero… sólo 16 de los 80 concursantes decidieron parar y no seguir con el experimento. Una de las que continuaron hasta el final fue la nieta de una pareja judía perseguida por los nazis.

¿Cómo pensáis que reaccionaríais vosotros? Porque yo, sólo con ver la silla eléctrica, no participaría en el juego. Pero me parece tan sorprendente que ni siquiera una cuarta parte de los concursantes abandonaran que pienso que no nos podemos fiar ni de nosotros mismos.

viernes, 12 de marzo de 2010

COMENTARIO: "La corrosión del carácter", de Richard Sennett

Antes de leer “La corrosión del carácter”, de Richard Sennett, ya me lo advirtieron: “es un libro difícil de leer”. Y, efectivamente, así ha sido. Me ha costado entender al autor, interpretar lo que quería decir, e incluso lo que decía al escribir sus líneas. Finalmente, lo he conseguido, y por ello escribo hoy aquí, para compartirlo con todos vosotros.

La corrosión del carácter no es una de esas historias entretenidas y llevaderas, y menos si la lectura se hace con el fin de entregar un trabajo para la facultad. Sin embargo, esta obra puede llegar a enganchar. Puede ser porque habla de cosas muy ciertas, y porque hace al lector hacerse preguntas que, muy a nuestro pesar, no son contestadas a lo largo del relato.

Sennett analiza las consecuencias provocadas por la flexibilidad laboral en la subjetividad de las personas; estudia el impacto de los cambios laborales en los sentimientos, en los viejos valores aceptados socialmente y en la relación entre las personas. Hace una comparativa entre dos generaciones de trabajadores: la de Enrico y Rico, padre e hijo, ambos de origen italiano, pero ciudadanos de los Estados Unidos. Enrico representa a la clase obrera, con el objetivo a largo plazo de servir a su familia, viviendo en una época totalmente predecible; Rico, en cambio, pertenece a una clase acomodada, viviendo en una época de cambios y más cambios.

Enrico vive en un mundo altamente burocratizado, con una vida lineal y de logros acumulativos. Rico vive en un mundo marcado por la flexibilidad y el cambio a corto plazo. En un principio, al leer esto, yo sentí pena por Enrico. Su mundo está tan organizado que ya sabía el día en el que se iba a jubilar cuando aún seguía trabajando. Sin embargo, conforme avancé en este ensayo, me di cuenta de que por quien tenía que sentir pena era por Rico. Rico tiene sentimientos contradictorios, pues él defiende el cambio en el trabajo como necesario para evolucionar y conseguir un estatus social elevado. Sin embargo, por otra parte, sabe que el lema “nada a largo plazo”, que cambia la concepción de su trabajo con respecto al de su padre, corroe la confianza, la lealtad y el compromiso, que son metas a largo plazo; este lema, según Rico, es disfuncional para el carácter.

Hay algo que me llama la atención: esto sigue ocurriendo hoy en día. La gente que no tiene formación ni ambiciones en el trabajo, busca un lugar donde se sienta a gusto y pueda pasar cuarenta años de su vida. Sin embargo, la gente con formación, expectativas de trabajo y ambiciones, quiere movilidad, probar suerte hasta encontrar un trabajo que los llene. Yo me identifico con este segundo grupo pues, ya que hay que trabajar, hagámoslo en algo que nos guste, ¿no? Aunque hay que tener presente siempre que: “trabajamos para vivir, no vivimos para trabajar”, porque puede que nos sumerjamos mucho en el trabajo y estemos dejando de vivir, sin darnos cuenta.

El capitalismo flexible (a corto plazo) amenaza con corroer el carácter. Rico no quiere aplicar las formas de comportamiento flexible que se ven en el trabajo a la familia ni a la comunidad social. Rico es a la vez un hombre de éxito y un hombre confuso. El comportamiento flexible que le ha traído el éxito está debilitando su propio carácter.

Otro aspecto que influye sobre nosotros es el relacionado con la rutina y la flexibilidad en el trabajo. En mi opinión, rutina es una palabra que ninguno de nosotros queremos que describa nuestras vidas y, sin embargo, es necesaria. La rutina consigue que el trabajo esté ordenado y que cada trabajador desempeñe perfectamente su función, provocando así la especialización y la división del trabajo en la sociedad. Sin embargo, la rutina se vuelve destructiva, elimina las sensaciones espontáneas, como la solidaridad. Para el desarrollo del carácter, es necesaria la desaparición de la rutina. ¿Supone la flexibilidad la desaparición de la rutina? Para mí, la respuesta sería un gran NO. En la rebelión contra la rutina, aparece una libertad engañosa. Un ejemplo de flexibilidad, tal y como comenta Sennett, es el horario flexible. Hoy en día, la gente cree que trabaja cuando le viene bien, o incluso desde donde le viene bien. Pero, ¿es esto trabajo flexible? Los directivos controlan más a la gente que tiene un horario flexible que a la que está nueve horas en la oficina, por miedo a perder el control sobre ellos. La flexibilidad genera desorden, pero no libera de las restricciones. Libertad y flexibilidad son dos términos que caracterizan a la empresa SEMCO, comentada en clase, y su base está en la CONFIANZA total y la RESPONSABILIDAD, dos valores que no son muy aplicados en el ámbito laboral, pues muchas de las empresas que nos rodean son 1.0, como diría Juan Carrión.

Estoy de acuerdo con Sennett en que hace falta tener un carácter especial para sentirse cómodo en el capitalismo flexible. Hace falta tener la capacidad de desprenderse del pasado y de aceptar la fragmentación. Rico, que carecía de este carácter, sufría emocionalmente con los cambios que se producían a su alrededor, de los cuales participaba activamente. Debido a la no adaptación, el carácter de las personas se ve corroído. Un ejemplo de esto lo vemos todos los domingos cuando vamos a comer a casa de nuestros abuelos. ¿Cuál es la frase estrella de los abuelos que viven en el pasado? “Hace treinta años, el pan era de verdad, y no prefabricado como ahora”, o algo parecido, que lo que nos dice es que lo anterior siempre fue mejor. La sociedad evoluciona y, en mi opinión, tenemos que evolucionar con ella, pero no dejarnos valores importantes por el camino.

Además de los temas ya comentados, Sennett hace una reflexión sobre cómo afecta la inseguridad a la persona, a través del caso de Rose. En mi opinión, la inseguridad está a la orden del día, y hay que aprender a convivir con ella; más que nada, porque no nos queda otra. Hay que aprender a asumir riesgos, cosa que nuestros abuelos no hacían, pues vivían en una rutina infinita.

La inseguridad puede relacionarse con la falta de rutina, pues Rose, al empezar a trabajar en una gran empresa de marketing, pierde su rutina de toda la vida, y todos los días tiene miedo de ser despedida: ESTÁ INSEGURA. Aún así, Rose me parece una persona digna de admiración, pues fue capaz de intentar otra vida, rompiendo con la anterior, fácil y monótona. Su lema podría ser: “arrepiéntete de lo que has hecho, pero nunca de que no lo hiciste”.

Por último, he de mencionar el fracaso, y la pérdida del pronombre “nosotros”. El primero de los temas es tratado mediante el ejemplo de IBM, empresa que tuvo que despedir a parte de su plantilla para ser más competitiva. La gente que fue despedida primero le echó la culpa a la empresa, acusándola de traición; después los culpables eran los extranjeros, por trabajar lo mismo por menos dinero; y, por último, asumieron un sentimiento de culpa. Por otra parte, la pérdida del nosotros es preocupante. Hoy en día creemos que la dependencia es un símbolo de debilidad y, ¿quién quiere ser débil? NADIE. Desde mi punto de vista, este aspecto es bastante preocupante, pues un régimen que no proporciona a los seres humanos ninguna razón para cuidarse entre sí, no puede mantenerse.

Y, aunque he expresado mi opinión a lo largo de todas estas líneas, me recalco: la sociedad cambia, y es necesario que cambiemos con ella. Debemos ser capaces de adaptarnos a lo que venga, pero siempre sin olvidarnos de las cosas importantes de la vida, de lo que nos hace feliz. Debemos mirar al futuro y disfrutar del presente, pues sólo así podremos decir que tuvimos un bonito pasado.

miércoles, 10 de marzo de 2010

FIDELIZAR AL CLIENTE: CRM


El CRM (Customer Relationshhip Management), más que una novedad, es una evolución del concepto de marketing relacional.

¿Cómo podemos definir CRM?

Se trata de una estrategia de marketing destinada a construir paulatinamente una preferencia de los clientes por una determinada organización, dando como consecuencia unos índices de retención de clientes mayores, y unos rendimientos económicos también más altos.

¿Por qué surge el CRM?

Los clientes estamos hartos de tarjetas de puntos, descuentos acumulativos, sorteos de viajes o coches… Los métodos antiguos de fidelización ya no funcionan, debido a que saturan al consumidor. Lo que ahora buscamos es algo más específico: nos gusta tener un tratamiento individualizado en cada compañía, como si fuéramos únicos, y la gente que trabajase se volcase en nosotros. Debido a esto, surgió el CRM.

¿Cómo aplicar el CRM en una compañía?

El CRM supone un cambio radical de orientación estratégica de la compañía. No es simplemente comprar un programa de software e instalarlo. Todo el mundo dentro de la compañía debe comprender que el activo más importante del que dispone esa empresa para triunfar es su base de datos de clientes.

Para que funcione adecuadamente, lo primero será decidir el tipo de cliente y la información que se persigue, además de fijar qué es lo que se quiere hacer con esa información. Es preciso diferenciar los clientes y clasificarlos según pautas comunes, por el valor que aportan a la compañía, o por el tipo de necesidades que planean a la compañía. Se mantendrá un contacto continuado con esos clientes, basándonos en la información que de ellos y sus necesidades tenemos. Por último, adaptaremos nuestros productos a nuestros clientes.

En mi opinión, esta nueva forma de vender es verdaderamente inteligente. A los clientes nos gusta sentirnos únicos, y que las empresas se preocupan por nosotros, pero sin atosigar. Y esto es precisamente lo que consigue este nuevo método. He de decir, que a pesar de ser un método excelente, muchas empresas no han conseguido instalarlo en su implantación, debido a la dificultad que conlleva cambiar la orientación estratégica de la compañía. Teniendo en cuenta que todo lo que aporta son cosas buenas, creo que deberían intentarlo con más empeño!

LA PARADOJA DE LA INGENIERÍA Y LA QUÍMICA: "HACERSE RICO O HACER LO QUE TE GUSTA"

“El 92% de las nuevas empresas fracasan en su primer año de vida”. Así empezó su conferencia Juan Pablo Vázquez Sampere, el pasado viernes 5 de marzo. La pregunta que deberíamos plantearnos después de esta afirmación es: ¿cómo podemos reducir este porcentaje?

A la hora de pensar en una oportunidad de negocio, tenemos tres posibilidades:

1) Algo que no haya hecho nadie, en lo que no tenemos competencia. Posibilidad de fracaso: 30%, pero la recuperación es muy lenta. Nos dedicamos a un mercado de no consumidores, puesto que es algo novedoso.

2) Algo que ya realicen otras empresas, pero que no lo hagan demasiado bien, teniendo por tanto clientes no satisfechos. Posibilidad de fracaso: 90%. Clientes infraservidos.

3) Mercado saturado: lo realizan empresas, y lo hacen bien, no teniendo clientela insatisfecha. Posibilidad de fracaso: 60%. Clientes sobreservidos.

Las empresas ya establecidas se encuentran aprisionadas por los clientes, por lo que es muy difícil que cambien su estrategia. Viven en un mundo de rigidez. Esto es una ventaja para las nuevas empresas, que pueden elegir su ámbito.

A la hora de crear una empresa, debemos escoger qué camino queremos seguir, y saber cómo desarrollarlo.

La mayoría de las nuevas compañías intentan vender sus productos a clientes de alto poder adquisitivo, pues lo que buscan es recuperar el dinero invertido cuanto antes. Por eso fracasan. Sin embargo, hay otro tipo de empresas que vende productos de más baja marginalidad a clientes de menor capacidad económica. Este tipo de empresas siguen lo que se llama “estrategia de bajo coste”, que sólo funciona cuando hay otras empresas que ejercen estrategias de alto coste. Cuando una de estas empresas grandes cae, las empresas de bajo coste innovan y se intentan dedicar a clientes algo superiores. De esta manera, van abarcando mayor margen de mercado.

Un aspecto importante es saber a quién vamos a dirigir nuestros productos/servicios. Podemos distinguir dos tipos de clientes: los infraservidos, y los sobreservidos. A pesar de lo que podamos llegar a pensar (lo más “lógico” sería apuntar a los infraservidos, ya que están desatendidos), nunca debemos dirigirnos a clientes infraservidos, pues están ansiosos de mercado, y serán muy exigentes. Empezaremos por los no consumidores, menos exigentes, teniendo una posibilidad de éxito del 70%. En caso de no poder dedicarnos a este nicho de mercado, apuntaremos a los clientes sobreservidos, con una posibilidad de éxito del 40%.

Así, pues, a la vista de lo expuesto anteriormente, es más seguro dedicarnos a productos de baja marginalidad, siguiendo una estrategia de bajo coste, que gastarnos una millonada en poner en marcha una tecnología espectacular, dando como resultado productos de alto valor añadido, para clientes sobradamente satisfechos. Nos dedicaremos, en la medida de lo posible, a los no consumidores, por tener la menor tasa de fracaso en la creación de nuevas empresas.

En mi opinión, la conferencia ha sido bastante amena e interesante. Además, se ha escogido un tema adecuado para la época en la que vivimos, ya que se necesita gente emprendedora, con ganas de trabajar y de crear empleo. Los jóvenes (y me incluyo a mí) no solemos plantearnos la opción de montar un negocio, pues pienso que, hablando en boca de la mayoría de nosotros, lo que nos gustaría nada más salir de la universidad es ser contratados por una empresa grande, como CEPSA o REPSOL, e ir ascendiendo en la jerarquía hasta tener un puesto y sueldo dignos de nuestra formación. Por eso pienso que es necesario abrirnos las miras y hacernos ver que hay más opciones que estar un verano echando currículos sin respuesta.

Sin embargo, y gracias a mi experiencia con la empresa familiar, sé que no todo es tan fácil. El inicio de una empresa son horas y horas de trabajo y, aunque con ilusión las horas se hacen más cortas, siguen siendo muchas. Y no sólo es el trabajo, que a estas alturas todos podemos soportarlo; hay que contar también con perder dinero los primeros meses, desesperación por no encontrar clientes, problemas con proveedores, con la Administración Pública, con el señor que nos alquila el local… Y no digamos si decidimos contratar a alguien rápidamente, pues en ocasiones sentiremos que estamos trabajando para pagar a nuestro empleando, y para que él disfrute de unas relajantes vacaciones en la playa, gastándose su paga extra que tanto nos ha costado a nosotros conseguir.

En resumen, pienso que es una idea excelente, pero también echo de menos algo más real sobre cómo es la situación de los jóvenes emprendedores al inicio de su largo camino en dirección a la creación de una empresa (que no es, ni mucho menos, sinónimo de creación de riqueza).

lunes, 8 de marzo de 2010

COMENTARIO: "NoMiedo" de Pilar Jericó

Leer NoMiedo, de Pilar Jericó, ha sido una amena e interesante experiencia. Aunque tengo que reconocer que mis expectativas al leer la biografía de su autora no eran muy esperanzadoras. Me imaginaba que me enfrentaría a un libro plagado de incomprensibles frases, esas que a los economistas les gusta decir, quizá para que los profanos en su campo no podamos entenderlos. Pero no ha sido así. Es totalmente práctico, actual, ameno, esclarecedor, e incluso divertido. Puedo afirmar que es útil tanto para empleados como para jefes, directivos o dueños. Transmite verdades importantes, que puestas en práctica redundarán en la satisfacción y bienestar de las personas. Dicho de otra manera y, centrándonos en el campo empresarial, tanto empresario como trabajador, sacarán recompensas. El primero porque si sus empleados están satisfechos, habrá menos absentismo laboral, descenderán los costes, además de que las horas de trabajo serán más productivas, lo que se traducirá en un aumento del valor para el producto o servicio que se produzca; en resumen, aumentarán los beneficios. Para el segundo, es obvio, la satisfacción y la ausencia de miedos, conseguirán que las horas de permanencia en el trabajo no sean un mero deseo de que el tiempo transcurra para que lleguen las de descanso y ocio, además de sentirse parte protagonista del proceso productivo, con el consiguiente sentimiento de autorrealización y bienestar personal.

La utilización del miedo, como método de gestión, se ha empleado durante siglos y se continúa haciendo. Pilar Jericó nos invita a poner en marcha la opción del NoMiedo, más rentable, basada en el talento, el cambio y la innovación, con ejemplos reales que muestran que no es un pensamiento utópico, sino una posibilidad y a la vez una necesidad, porque la trepidante realidad que nos ha tocado vivir, con sus constantes y acelerados cambios, lo requiere; porque el futuro depende de ello y de los que son capaces de enamorarlo.

La comprensión del origen biológico del miedo, de las zonas de nuestro cerebro que son activadas a raíz de determinados sentimientos y de cómo razonamos y reaccionamos ante determinados sucesos nos ayuda a entender que el miedo ha contribuido enormemente en nuestro proceso evolutivo, que es necesario para protegernos de las amenazas. Es por eso que nuestros padres nos educaron avisándonos de ciertos peligros, meter los dedos en el enchufe, beber de la botella de lejía, asomarnos a la terraza… bueno, intentemos olvidar lo del “coco que se lleva a los niños que duermen poco”. No iban a ser perfectos, ¿verdad? Ese miedo que paraliza y que nos impide poner en juego todo nuestro potencial es el que Jericó llama miedo tóxico, en oposición al anterior, bien etiquetado por ella como equilibrante. El tóxico nos perjudica, tanto a nosotros como a nuestras empresas, repercutiendo en nuestra felicidad y en la cuenta de resultado de éstas. Ambos miedos son muy distintos, pero nacen de la misma emoción. La autora los compara con el Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Cuando entra en escena Mr. Hyde afecta profundamente nuestras capacidades y decisiones, tanto en el trabajo como en fuera de él, impidiendo la realización positiva de nuestras acciones.

El miedo y la motivación son dos caras de la misma moneda y hemos de entender que ambos son esenciales para entender los comportamientos de los profesionales en las organizaciones. Citando a la autora: “La motivación nos mueve a conseguir un fin; el miedo nos moviliza para evitar una amenaza”. Por eso, es posible, conociendo nuestras motivaciones, saber cuáles son nuestros miedos. Así, podemos distinguir cinco motivaciones que van de la mano de sus correspondientes miedos y de otros que se derivan de éstos. Por poner un ejemplo, si a alguien le motiva sentirse integrado en el grupo (afiliación), le aterrará el rechazo, el miedo a ser distinto, a destacar. Recuerdo una película donde el protagonista, un empleado de una compañía estadounidense, al ser nombrado jefe de sección contrata a otro para que ocupe su puesto y él pueda seguir disfrutando de tomar café con los compañeros de trabajo y no sentirse desplazado. El resto de motivaciones son: las relacionadas con las necesidades básicas y el miedo a la no supervivencia, el logro y el miedo al fracaso, el poder y el miedo a su pérdida y la suma de todas las anteriores asociada al miedo al cambio. Un análisis de todos ellos, plagado de ejemplos y citas podemos encontrarlo en el segundo capítulo del libro. Merece la pena destacar las historias de éxito, que se oponen a cada uno de los miedos, para demostrar que se puede vencer al miedo con la innovación, rompiendo las reglas que se imponen. Por supuesto, esto supone arriesgar y, en muchas ocasiones, el éxito no está garantizado, lo cual implica asumir el precio del error, pues puede aparecer el sentimiento de culpa. Pero seamos como decía Simón Bolívar y que tan oportunamente cita Pilar en su obra: “El arte de vencer se aprende en las derrotas”.

Una forma de abrir nuestra mente a esta nueva idea consiste en analizar el precio del miedo, para las empresas y para las personas. Cuando la competencia era previsible, los mercados estables, los clientes cautivos, los profesionales sólo debían obedecer como autómatas y las tareas eran repetitivas y monótonas, la gestión basada en el miedo era posible. Pero ahora, la competencia es imprevisible, los mercados inestables, los clientes libres para elegir, y se requieren profesionales creadores y con todo su potencial disponible. Para conseguir este tipo de profesionales hace falta una gestión basada en el NoMiedo, una que les convierta en parte activa y protagonista del proceso, colaboradores responsables dentro de un equipo que trabaja unido por el mismo objetivo. Las empresas tienen que adaptarse a los mercados y necesidades actuales, la solución pasa por reinventarse, adoptar nuevas formas de gestión. Los estudios realizados por Raj Sisodia, Jag Sheth y David Wolfe sobre sesenta organizaciones punteras estadounidenses que analizaron su estilo de dirección y sus resultados financieros muestran que aquellas dirigidas por directores generales que inspiran respeto, lealtad e incluso cariño habían incrementado sus resultados en los últimos años un 758%, frente al 128% que lo aumentaron las principales quinientas empresas estadounidenses.

El entorno actual genera miedos ante el futuro, la globalización. Las reglas del juego están cambiando. China está despertando. Uno de cada cinco habitantes es ciudadano chino. La incertidumbre está servida y los miedos a flor de piel. Pero las compañías tienen el desafío de afrontarlos y de no emplearlos como herramienta. El coste de no hacerlo repercute directamente sobre los profesionales y sobre los resultados de las empresas. No olvidemos que cuando el miedo entra, el talento se aleja, y con él la innovación, la creatividad, al igual que la calidad de vida y la felicidad de las personas.

El gran desafío para las empresas reside en romper la inercia basada en el miedo. El capítulo cuatro nos va a mostrar los mecanismos de actuación y el marco necesario para aislar el miedo que se cierne sobre las organizaciones. Entre ellos una redefinición del proyecto de la empresa:

- que equilibre las fuerzas entre los participantes, basado en el respeto, la integridad, la comunicación y la excelencia, que cree valor de forma equilibrada para los cinco participantes de la empresa: accionistas, directivos, profesionales, cliente y sociedad

- que el poder esté al servicio de la empresa y basado en la participación y no de los intereses personales de quienes lo ostentan

- líderes valientes que afronten sus propios miedos, que ilusionen, que dejen hacer y no se dedique únicamente a controlar para mantener el estatus

- sistemas que vigilen el poder y refuercen el NoMiedo

- y la comunicación, el desafío que ayuda a prevenir los efectos del miedo y amortiguar la incertidumbre

Con respecto a los profesionales, cuanta más seguridad tengan en sí mismos, menos miedos sentirán. Aunque el desafío no es luchar contra ellos, pues es inevitable un cierto grado de miedo o estrés, sino evitar que nos dominen. Ante la amenaza surgen cuatro alternativas: la defensa agresiva, la retirada, la inmovilidad o la sumisión, además de otras intermedias como una más elaborada y no sujeta a nuestros instintos animales: ¡enfrentarse al miedo! Mirar al miedo a la cara se nos presenta como el desafío por excelencia y, tener una motivación para lo que hacemos, ayuda a conseguirlo enormemente. Una de las técnicas para superar los miedos, creo que los psicólogos le llaman “tu peor fantasía”, consiste precisamente en imaginar aquello que más temes todos los días durante unos minutos, dejando volar la imaginación y recreándose en lo que pasaría si ocurriese, yendo cada vez un poco más allá. Si alguna vez eso ocurriese, ya no sería tan terrible, pues lo hemos vivido innumerables ocasiones.

Para terminar, una reflexión importante sobre tener o ser que, en mi opinión puede aplicarse a cualquier aspecto de la vida. ¿Qué preferimos: tener o ser? Desde el tener somos más vulnerables al miedo, pues podemos perder aquello que poseemos, pero desde el ser, los cambios pueden producir incomodidad, pero difícilmente miedo.

Quién esté libre de miedo, que tire la primera piedra. Y qué mejor manera de superarlo y afrontarlo, que comprendiéndolo e identificando sus causas. Pilar Jericó nos da las claves para hacerlo en su obra “NoMiedo”.